Adultez,  Mis historias

La ternura y humildad de un padre marroquí

Te presento la historia de una experiencia que tuve con un padre marroquí, cuyo acto de ternura y humildad me ha conmovido.

Me encontraba en una aldea bereber, ubicada en el norte de Marruecos, el lugar se llama Zaouia Sidi Hamza en la provincia de Mildet, antes de llegar aquí ya había pasado por Casablanca, Rabat, Meknes, Moulay Idriss, Chefchaouen, Fes. Me detuve aquí una noche y la mañana siguiente el viaje continuaba hacia las Gargantas del Todra, le seguía Marrakech, Essaouira y terminar en Casablanca donde el itinerario había comenzado.

Me encontraba en compañía de un grupo de turistas italianos que mi esposo coordinaba. Apenas llegamos a la aldea, un grupo de niños nos esperaban con mucha algarabía y emoción, nos acompañaron a realizar todo el recorrido por la aldea.

Como mi marido era el coordinador de este grupo de viaje, conocía los detalles del itinerario y me hizo saber que en el recorrido pararíamos en lugares humildes y rurales, por tal motivo decidí llevarme en la maleta algunos regalitos para niñas que podía encontrar en el camino. Mi hija me había dado esmeradamente una de sus carteras con algunos objetos adentro para obsequiar. Así que, cuando llegué a la aldea tenía estos regalitos conmigo y especialmente el de mi hija.

La aldea era un lugar asombroso, pasa un río que hace fructífera la tierra y hace posible la cría de animales como cabras, ovejas, en general animales bovinos y avícolas.

Una aldea inmersa en un tiempo tan remoto y tan alejado de la modernidad que parece irreal.

Llegada la noche cenamos y posteriormente mi marido y yo nos separamos del grupo para ir a nuestro hospedaje a buscar los regalitos que íbamos a entregar a unas niñas que al terminar la cena les había ofrecido.

Decidí entregar el regalo que mi hija previamente me había encomendado, en el momento de la entrega un joven de la etnia berbera nos hace entrar a su casa, veo entre los familiares a una joven mujer que apenas días antes acababa de dar a luz con su bebé en las manos, este recién nacido estaba envuelto en vendas y este joven berbero quien era el padre, con gran alegría y una sonrisa sin igual en su rostro, tomó el bebé que sostenía su mujer y me lo entregó a mí, quedé tan impresionada por lo que hizo y por tener ese bebé en mis brazos que mis entrañas se conmovieron, en un fuerte gemir rompí a llorar, no pude soportar sostener al niño. Salí rápidamente de la casa con un llanto descontrolado, como un llanto desgarrador, mi marido trataba de calmarme  y el padre y la madre del bebé estaban completamente desconcertados.

Por días, incluso por años, he tratado de explicarme qué pasó esa noche, por qué el gesto tierno de un hombre marroquí sacó dentro de mí  todo ese dolor.

Meses antes había tenido un aborto espontáneo y hacía más de una década un llanto doloroso afloró cuando me entregaron los resultados de una prueba de embarazo.

Al siguiente día este joven padre desconcertado por lo sucedido la noche anterior fue a despedirnos y ayudarnos a montar las maletas en el autobús.

Le dije solo adiós sin más, no tenía palabras, solo pensé que padre tan asombroso y el autobús continuó la marcha.

iHasta la próxima!